En un movimiento que sacude el tablero político, seis provincias argentinas anunciaron la conformación de un frente electoral que se presentará como alternativa a la grieta entre el oficialismo libertario y el peronismo. El espacio fue impulsado por los gobernadores de Córdoba, Chubut, Jujuy, Corrientes, Santa Fe y Santa Cruz, quienes se reunieron en la Casa de Chubut en Buenos Aires bajo la consigna “Un grito federal”.
El frente, aún sin nombre definido, busca representar a sectores que acompañaron inicialmente al gobierno de Javier Milei pero que se vieron perjudicados por los recortes en obra pública y transferencias. La iniciativa fue motorizada por Martín Llaryora y Juan Schiaretti, quienes apuntan a consolidar una opción política con eje en el federalismo y la gestión territorial.
Uno de los detonantes del armado fue el malestar por el avance de listas libertarias en distritos gobernados por aliados, como ocurrió en Corrientes, donde el oficialismo nacional impulsó candidaturas que compiten directamente con el gobernador Gustavo Valdés. Este tipo de maniobras generó tensiones internas y aceleró la decisión de conformar un espacio propio.
Además del impacto económico del ajuste, los mandatarios provinciales señalaron que sus votantes no siempre identifican al gobierno nacional como responsable de las medidas impopulares, lo que erosiona su imagen local. En ese contexto, el frente busca recuperar autonomía política y disputar bancas legislativas con una propuesta diferenciada.
Aunque por ahora se trata de una alianza electoral, los gobernadores planean conformar un interbloque en el Congreso y sumar otras provincias en las próximas semanas. San Juan y Entre Ríos aparecen como posibles incorporaciones, mientras se negocia con referentes radicales y peronistas disidentes para ampliar el alcance del espacio.
Este nuevo frente podría convertirse en un actor clave en las elecciones de octubre, desafiando la lógica binaria que domina la política nacional y ofreciendo una alternativa con fuerte arraigo territorial. La incógnita es si logrará consolidarse como fuerza competitiva en tan corto tiempo.