El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de noviembre fue del 2,5%, lo que representa una aceleración respecto de octubre (2,3%). Con este resultado, el acumulado de los primeros once meses del año se ubicó en 27,9%, mientras que la variación interanual alcanzó el 31,4%.
Los rubros que más incidieron en el aumento fueron vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba del 3,4%, y transporte, que creció un 3%. También los alimentos y bebidas no alcohólicas mostraron un incremento del 2,8%, por encima del promedio general, lo que impacta directamente en la canasta básica y en los sectores más vulnerables.
En contraste, algunos rubros tuvieron variaciones menores, como prendas de vestir y calzado, que apenas subieron un 0,5%. Sin embargo, la presión de los precios regulados y los servicios básicos sigue siendo el factor determinante en la dinámica inflacionaria, generando preocupación en hogares y empresas.
El dato de noviembre confirma una tendencia de seis meses consecutivos de aumentos mensuales, lo que refleja la dificultad de contener la inflación en un contexto de ajustes tarifarios y volatilidad en los precios de alimentos. Aunque los niveles actuales son más bajos que los registrados en años anteriores, la persistencia de la suba erosiona el poder adquisitivo de los salarios y limita la recuperación del consumo.
De cara al cierre de 2025, los analistas proyectan que la inflación anual superará el 30%, consolidando un escenario de moderación respecto al pasado, pero aún lejos de la estabilidad que demanda la sociedad. El desafío para el gobierno será equilibrar la política económica con medidas que alivien el bolsillo de los trabajadores y garanticen previsibilidad en los costos para las PYMES.