El incendio forestal que se desató en la zona de Puerto Patriada, en jurisdicción de El Hoyo, continúa fuera de control y mantiene en alerta máxima a toda la Comarca Andina de Chubut. Las llamas comenzaron el lunes y rápidamente se expandieron por más de 100 hectáreas, alimentadas por la sequía, las altas temperaturas y el viento constante.
Las autoridades confirmaron que al menos diez viviendas fueron consumidas por el fuego y que se evacuaron más de 700 personas, entre pobladores y turistas. El intendente de El Hoyo, César Salamín, describió la situación como “muy complicada” y aseguró que el fuego “no aflojó en toda la noche”, lo que refleja la gravedad del escenario.
Más de un centenar de brigadistas, bomberos y voluntarios trabajan en el terreno, apoyados por medios aéreos que intentan contener los focos más activos. Sin embargo, la simultaneidad de los frentes ígneos y la rapidez con la que avanzan las llamas dificultan el operativo. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, confirmó que el incendio fue intencional y advirtió que los responsables “van a terminar presos”.
El impacto ambiental y social ya es visible: animales muertos, familias que perdieron sus hogares y actividades turísticas suspendidas en plena temporada alta. La tradicional celebración de la Fiesta Nacional del Bosque, prevista en la región, quedó en duda por la emergencia. Los testimonios de los vecinos reflejan angustia y desesperación ante un fuego que parece incontrolable.
La prioridad de las autoridades es proteger a la población y evitar que el incendio se extienda hacia zonas más pobladas. Mientras tanto, se multiplican los pedidos de ayuda y solidaridad para los damnificados. La tragedia en Chubut vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de la Patagonia frente a los incendios forestales y la necesidad de reforzar las políticas de prevención y control.