La Casa Rosada ya no solo se ocupa del "día a día" de la macroeconomía. Tras superar las turbulencias de los cambios en el Gabinete, el núcleo duro de Javier Milei —comandado por Santiago Caputo y Karina Milei— empezó a trazar las coordenadas del escenario electoral. El objetivo es claro: transformar el superávit fiscal en capital político que permita proyectar el proyecto libertario más allá del horizonte cercano, con la mirada puesta en 2027.
Aquí tenés la actualización de la nota, incorporando el "factor Villarruel" con ese tono de intriga palaciega que suelen manejar medios como La Política Online o las columnas políticas de Clarín.
La "agenda propia" de Victoria Villarruel: ¿Un proyecto paralelo?
En este ajedrez de cara al futuro, la figura de Victoria Villarruel se recorta con una silueta cada vez más autónoma. Mientras la Casa Rosada intenta centralizar cada movimiento bajo el mando de "El Jefe" (Karina Milei), la Vicepresidente ha decidido acelerar una agenda federal propia que genera ruidos y suspicacias en el primer piso de Balcarce 50.
Villarruel ya no se limita a tocar la campana en el Senado. Sus recientes recorridas por provincias del interior —con visitas a festivales, reuniones con cámaras empresariales y fotos con gobernadores que no siempre pasan por el filtro de la Rosada— la muestran en un rol de "presidenciable" en las sombras.
Fuentes parlamentarias aseguran que la Vice busca consolidar una base de sustentación política que combine el conservadurismo tradicional con un perfil institucionalista, marcando una sutil pero clara diferenciación con el estilo disruptivo de Javier Milei.
"Victoria está construyendo su propia liga", deslizan cerca del despacho de la presidencia del Senado. Sus intervenciones sobre temas sensibles, donde marca matices respecto a la línea oficial, son leídas en el entorno de Santiago Caputo como un desafío a la autoridad del "Triángulo de Hierro".
Esta autonomía ha enfriado la relación con la hermana presidencial al punto de que los encuentros son protocolares y escasos. Villarruel parece estar jugando el juego de la paciencia: se mantiene dentro de la estructura, pero cultiva un perfil de "recambio ordenado" por si el modelo libertario llega a enfrentar turbulencias. Para muchos analistas, el movimiento de piezas de Scioli en la Costa y el raid de Villarruel por las provincias son las dos caras de una misma moneda: la carrera por el 2027 ya largó, y nadie quiere quedarse sin pista.
Scioli: El "Pichichi" en modo libertario
El dato político del fin de semana largo fue, sin dudas, el despliegue de Daniel Scioli en Mar del Plata. Lo que comenzó como una agenda de gestión turística y deportiva terminó adquiriendo un volumen electoral difícil de ignorar. El actual Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes se movió con la soltura de quien conoce el territorio bonaerense como pocos, lanzando señales que en Balcarce 50 leen con pragmatismo.
Scioli, que ha demostrado una capacidad de adaptación envidiable, se perfila como una pieza clave para "ablandar" el discurso libertario y llegar a sectores del peronismo no kirchnerista y de la clase media bonaerense. Su presencia en la Costa Atlántica no fue casual: es el primer testeo de una figura que busca amalgamar la "fe y esperanza" con la motosierra y el déficit cero.
Alineamiento interno y la "pureza" del Gabinete
La salida de los funcionarios que no lograban sintonizar con el ritmo vertical del "Triángulo de Hierro" permitió que el Gabinete hoy luzca más compacto. Este alineamiento interno es la condición sine qua non que puso Karina Milei para empezar a discutir nombres.
En la Casa Rosada saben que el 2025 será la gran encuesta nacional, pero los escenarios para 2027 ya incluyen nombres propios. La pregunta que recorre los pasillos oficiales es quién acompañará a Milei en una eventual búsqueda de reelección o quién podría encabezar una liga de gobernadores aliados.
Nombres en danza y la sombra de una gran coalición
Fuentes cercanas al oficialismo admiten que la estrategia contempla tres andariveles:
La consolidación de "puros": Figuras como Manuel Adorni o la propia Patricia Bullrich, que ha logrado una simbiosis total con el universo libertario.
El factor Pro: La relación con Mauricio Macri sigue siendo de tensión y necesidad mutua. Sin embargo, en el entorno presidencial creen que el "fusionismo" de hecho terminará por decantar en las listas.
La pata peronista: Aquí es donde el nombre de Scioli cobra fuerza, junto a otros gobernadores del PJ dialoguista que ven en el modelo de Milei una salida al agotamiento del esquema anterior.
El desafío de la gestión
Pese a las proyecciones electorales, en el Ejecutivo son conscientes de que el éxito en las urnas depende de la consolidación de la baja inflacionaria y una reactivación que "se sienta en el bolsillo". "Sin gestión no hay 2027", repiten como un mantra.
Mientras tanto, Daniel Scioli sigue caminando. En Mar del Plata, entre selfies y reuniones con empresarios, el exgobernador parece haber encontrado en el ecosistema de La Libertad Avanza el combustible necesario para una nueva carrera, quizás la más impensada de su extensa trayectoria política.