Javier Milei festejó la aprobación de los 74 pliegos judiciales en el Senado y, aunque no hizo alusión a María Verónica Michelli, la candidata que la Casa Rosada quiso vetar, el Presidente afirmó que lo ocurrido es "un verdadero hito" y que es "el inicio de la reconstrucción de la Justicia". El tuit fue breve, en mayúsculas y sin matices: "EL INICIO DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA JUSTICIA: en un verdadero hito se aprobaron 74 pliegos." Una celebración que omitió deliberadamente el nombre que dominó toda la jornada.
El primero en destacar la aprobación fue el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, quien afirmó: "Gracias Presidente por iniciar el camino de la reconstrucción del Poder Judicial. Y gracias a Karina Milei por su apoyo constante, como así también a los Senadores y, en especial, a la celeridad de la Comisión de Acuerdos, que trabajaron incansablemente para hacer esto posible." El agradecimiento explícito a Karina en el comunicado de su propio ministro buscó dejar en claro quién condujo el proceso desde adentro, en una jornada en que el rol de la secretaria general quedó más opacado que en otras ocasiones.
"Este es un verdadero triunfo para los ciudadanos que necesitan una justicia que funcione. La aprobación de 74 pliegos, tras más de 8 años de parálisis donde los postulantes esperaban aún habiendo superado la selección, es un logro colectivo", sumó Mahiques, quien también envió un reconocimiento especial a su número dos, Santiago Viola, "por su enorme labor y compromiso para lograrlo". El dato de los ocho años sin avances en la cobertura de vacantes fue el argumento central del Gobierno para enmarcar la jornada como un éxito histórico.
La omisión del caso Michelli en las celebraciones oficiales no fue un olvido sino una estrategia consciente. En la Casa Rosada eligieron correr la mirada hacia los 73 pliegos que sí representan la agenda oficial y dejar el episodio de la cuñada de Alconada Mon en un segundo plano, sin reconocer la derrota política que implicó su aprobación a contramano de la orden presidencial. El relato oficial pone el foco en el número: 74 jueces designados. El relato opositor pone el foco en uno solo: el que el Gobierno no pudo frenar.
Para que el ascenso de Michelli se concrete, el Presidente junto al ministro de Justicia deberán firmar un decreto que termine de sellar su nuevo rol. En la Casa Rosada se barajaba la posibilidad de que el Presidente no ratificara el nombramiento del Senado y que el caso quedara en un limbo, ya que así Michelli no podría acceder a la designación. Un recurso jurídico que, de usarse, convertiría la derrota en el Senado en un conflicto de poderes de imprevisibles consecuencias institucionales.
La imagen del jueves en el Senado deja al Gobierno en una posición incómoda: celebra en público pero administra en privado una derrota que expuso la fragilidad de su bloque en la Cámara alta, la independencia de Bullrich, el juego propio de Villarruel y la capacidad del peronismo para encontrar el momento exacto en que el oficialismo está más débil. Tres frentes abiertos al mismo tiempo, y una foto de Karina y Bullrich que ya no alcanza para cubrirlos.